Seminario de Formación en Psicoanálisis

La Escuela Freudiana de Montevideo los invita a emprender un nuevo año del Seminario de Formación en Psicoanálisis.

La apuesta es partir de los problemas fundamentales del psicoanálisis, desde sus fundamentos, para dejarnos interpelar por la clínica de nuestro tiempo.

El Seminario, de 3 años de duración, consta de tres ejes anuales rotativos: Inconsciente, Transferencia y Síntoma.

En cada eje se implementan diferentes dispositivos en los que se trabajan los textos de Freud, escritos y seminarios de Lacan, así como las interrogantes que despierta la clínica de quienes asisten al Seminario.

Los dispositivos de trabajo son:

-Recorrido de fundamentos

-Estructuras clínicas

-Formaciones en la clínica

-Talleres clínicos

-Grupos de investigación

-Otras actividades: Presentación de enfermos en el Hospital Vilardebó, Ateneos clínicos, seminarios y conferencias de miembros de la Escuela e invitados uruguayos y extranjeros.

 

Afiche EFM SFP2021

 

 

 

 

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 Link al cronograma

Jornada día viernes

Jornada día sábado

 

Seminario de Formación en Psicoanálisis Año 2021

Eje: Síntoma

 

Desde la Escuela Freudiana de Montevideo, los invitamos a un nuevo año de trabajo del Seminario de Formación en Psicoanálisis. 

En el 2021 nos  proponemos recorrer como eje temático : el síntoma. Uno de los conceptos que más ha evolucionado y uno de los más difíciles de comprender. 

A menudo es motivo de malentendidos y esquematizaciones, a veces de renuncias y doxas erróneas. Pero está atrapado en un nudo real, y es lo que nos permite concebir al sujeto mismo como un nudo. Esta concepción muy lógica, fue anticipada por Lacan: como somos cuerpos hablantes, es necesario, que estén anudados para mantener unidos registros tan distintos como el cuerpo y la lengua, y así asegurar nuestro funcionamiento psíquico.

El síntoma es un signo clínico para la medicina y la psiquiatría. Es correlativo de una lesión o, al menos, de una disfunción. Durante mucho tiempo, la psiquiatría, ha mirado la clasificación de estos signos, y ha surgido una nosografía psiquiátrica, que desde hace cuarenta años se viene inmolando, más exactamente desde el dsm-iii. 

Un fenómeno que Lacan ya había identificado: cierta psiquiatría actual se ha alejado de su vocación clínica original. En nombre de las buenas causas sustentadas en una demanda social, se promueve la libertad, la atenuación del sufrimiento causado por el síntoma. El vínculo entre esta psiquiatría (no es la única) y el psicoanálisis se ha roto, por ello los psicoanalistas, nos hemos convertido en los custodios de una clínica que se asienta en la envoltura formal del síntoma. 

El Pharma que se impone en esa psiquiatría, bajo el disfraz estadístico de validez científica, es a su vez, un síntoma de nuestro tiempo, porque encarna, en el mejor de los casos, varios paradigmas de la llamada era de la post-verdad. Así las neurociencias también nos enseñan sobre el “manejo” del síntoma en un mundo dominado por la razón económica. 

Pero el síntoma tiene múltiples significados. Es una formación del inconsciente, un descubrimiento del sujeto que da testimonio de la compleja relación con su deseo, que un análisis puede ayudar a esclarecer. 

El síntoma se presenta como un tropiezo, que lleva al sufrimiento, por el conflicto que él contiene. Por un lado, es la verdad inconsciente, pero también en su otro lado consciente, es una caída de sentido, una especie de absurdo, una cuestión ineludible e inaccesible en el campo del conocimiento consciente del sujeto. 

El síntoma da testimonio de la división subjetiva. Como formación del inconsciente, también da prueba de la incomprensión del sujeto con su deseo. 

Según las hipótesis de la teoría freudiana de la neurosis, el síntoma es una formación de compromiso, un sustituto de la pulsión, en conexión con sus representantes reprimidos, de ahí la resistencia del sujeto a abandonar sus síntomas.

El síntoma es un jeroglífico dice Freud, una letra dice Lacan, como la W del hombre de los lobos, una letra que marca el goce encerrado en el síntoma. Este goce no es para ser interpretado sino posiblemente vaciado por la operación de un análisis y por el impacto de la transferencia. Porque el texto enigmático del síntoma sólo lo envuelve, ya que el goce hace del síntoma lo que el sujeto tiene de real. De ahí la idea, de que el final del análisis puede estar marcado por una identificación del sujeto con su síntoma, pero con el síntoma pasado por el tamiz de un análisis.

 

Seminario de Formación en Psicoanálisis Año 2020

Eje: Transferencia

 

En el Seminario 11: Los conceptos fundamentales del psicoanálisis, Lacan plantea que la transferencia es la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente. Y al decir “puesta en acto” quiere decir que ante el enigma del analista aflorarán las respuestas fantasmáticas del analizante.

De esta manera, enmarca el campo de la pulsión –o sea “la realidad sexual del inconsciente”- en la experiencia analítica, que podemos situarla entre dos extremos: 1) por un lado tenemos lo reprimido  primordial respecto al efecto afanisíaco que sufre el sujeto por el significante binario (S2), con todo el andamiaje significante que se construye alrededor del síntoma, y por otro lado 2) tenemos la interpretación, que va a articular este significante reprimido a una cadena y en relación a una falta, dado que el deseo se realiza en la dimensión lenguajera que introduce la interpretación.

En el intervalo que se produce -entre la arquitectura significante y la interpretación- encontramos la sexualidad en forma de pulsiones parciales, o sea esta ficción de la pulsión que domina toda la economía del intervalo y que hace entrar la dimensión del cuerpo.

La realidad sexual del inconsciente se relacionado con el juego de la zona erógena al poner en juego lo real ya que la pulsión afecta al inconsciente. La realidad pulsional toma la delantera sobre el lugar de la verdad, porque la realidad de la cual el analista debe ocuparse es la realidad sexual del inconsciente. La verdad del deseo cede su lugar a lo real de la pulsión, ya que no se trata de reducir la práctica analítica a la investigación de una verdad escondida, sino de un “saber hacer” con la pulsión.

Lacan nos dice que la legilibilidad de la interpretación tiene que dar cuenta no solamente de los elementos asociados a la significación fálica, sino “como en cada instante de la historia las pulsiones parciales han intervenido eficazmente en el momento y lugar apropiados”.  

Hay algo eficaz que desde la pulsión va a marcar al sujeto. En el hombre de los lobos, por ejemplo, se trata de la mirada como objeto a: la mirada y la pulsión escópica. O sea que la falta de objeto, la dimensión del objeto causa de deseo en cada zona erógena, va a producir un efecto sujeto en el  momento y lugar apropiado.

La estructura freudiana de la pulsión demuestra que no hay sujeto agente de la pulsión, sino que es al final del circuito donde se va a producir un sujeto, encarnado en otro, pero que Lacan va a despegar de ese otro para ubicar precisamente el sujeto en el inconsciente.

La pulsión finalmente va a producir un sujeto como efecto de una articulación entre lo que se había producido en la zona erógena, este ida y vuelta, pero a partir y como condición de la función del objeto a: en ese vacío que permite el ida y vuelta.

El sujeto por la  pulsión se encuentra con la causa del deseo, que es este objeto que la pulsión ha contorneado y que pone en relación al sujeto respecto de esta falta de objeto, que es el  objeto a. 

Cuando en dicho Seminario Lacan plantea lo de apertura y cierre del inconsciente se pone en juego la discontinuidad, la idea de borde, homologando el inconsciente a una zona erógena y su funcionamiento al de la pulsión.

El inconsciente se produce en la cura, bajo transferencia. Y ¿cuál es el significante de la transferencia? Es un significante cualquiera, pero que no es cualquier significante, sino un significante particular del sujeto conectado con su goce y alojado en el lugar del analista. Es el síntoma en tanto analítico, en tanto el sujeto se pregunta por el significado de lo que le pasa.

Es importante diferenciar transferencia de repetición. La nueva concepción del tiempo de la sesión le hace conocer el tiempo a la repetición, mediante la manipulación de la transferencia, que permite introducir un corte. La técnica de esta manera se adapta al estatuto discontinuo del inconsciente para acoger el instante y la discontinuidad.

 

Seminario de Formación en Psicoanálisis Año 2019

Eje: Inconsciente

 

La Escuela Freudiana de Montevideo los invita al Seminario de Formación en Psicoanálisis, a desarrollarse durante el año 2019. El eje temático será: Inconsciente, fundamento necesario para la práctica clínica del psicoanálisis. Se trabajará en las diferentes instancias de formación que componen el Seminario (SFP), tanto a nivel de los conceptos, así como en lecturas de la clínica. 


La propuesta de inconsciente formulada por Freud implicó una ruptura epistemológica con las conceptualizaciones presentes hasta ese momento. El inconsciente freudiano dejó de ser un automatismo y un subconsciente, menos aún, un inconsciente romántico o una voluntad oscura. 

El inconsciente planteado así, desemboca en la propuesta de un sujeto que se distingue del yo, quien "ya no es el amo en su casa", sino un sujeto que portará para siempre una división irreconciliable. Esa propuesta de inconsciente, habilitó la posibilidad de generar el campo del psicoanálisis como una práctica, una práctica de la cuál surge su teoría. Entre lo ajeno y lo propio, lo inconsciente es la chance, para el sujeto, de preguntarse cómo está él implicado en aquellos sufrimientos que lo aquejan: sus inhibiciones, síntomas y angustias. 

Al inconsciente lo ubicamos en los tropiezos de lo cotidiano, en lo que falla, en aquello que atraviesa nuestras vidas: los lapsus, actos fallidos, sueños y síntomas. Freud propuso como método de tratamiento el despliegue de la palabra, dar a ese sujeto que sufre, la posibilidad de que hablando en un análisis, pueda encontrar algo de su verdad. Es en sus propias palabras, donde encontrará la posibilidad de hacer algo con su sufrimiento y no en las recetas psicoterapéuticas producto de un discurso capitalista que promete la felicidad.

Junto a la propuesta de Freud, también los invitamos en esta formación, a llevar sus interrogantes más allá, dando lugar a la pregunta por ese inconsciente freudiano pero a partir de Jacques Lacan.
Lacan al proponer las relaciónes entre lo inconsciente y lo simbólico continúa a Freud, ubicando como causa del inconsciente, la ley del significante. Entre la causa y lo que esta afecta, se produce lo que falla, así, lo que emerge busca su posibilidad de realización "en una extraña temporalidad" . Lacan plantea su retorno a Freud para poder extraer allí lo que considera fundamental de su enseñanza en las posibilidades de la clínica. 

La Escuela Freudiana de Montevideo, es también, una escuela de formación en psicoanálisis. Así entonces, quedan invitados a recorrer los textos de nuestros maestros Freud y Lacan. El transcurso de este seminario, también incluye el debate de los textos producidos por los miembros analistas de nuestra Escuela, y de otros, en una lectura que intentará poner en acto, cada vez, la formación continua del psicoanálisis. (Lacan, Jacques, Seminario 11: "Los cuatro conceptos del psicoanálisis", Pág 33)